Día 1.
La vaca muge y apenas camina. Mueve las orejas como pequeñas antenas parabólicas cuando pongo música. Me pregunto si se hará costumbre asomarme a la ventana y encender un cigarrillo para observar al animal mientras reflexiono sobre graves cuestiones existenciales. Vigilar a la vaca: podría escribir un libro sobre esto. La observo e intento encontrarle un propósito a su existencia rumiante, tragapasto. Cuando les comento a mis amigos citadinos que mi vecina es una vaca, se ríen y dicen que quisieran conocerla. Me ha costado trabajo explicarles que vive en un terreno independiente y que acercarse a ella probablemente desataría la ira del dueño, de su jauría de perros y de los zanates acostumbrados a molestarla picoteándole el cráneo.
Día 2.
Le platiqué a mi esposa sobre la vaca. Le parecieron divertidos mis descubrimientos.
Día 3.
Hoy estuve tuiteando acerca de la vaca. Una escritora me agregó en Twitter y pasé un rato platicándole sobre ella. Ella, chilanga también, parecía entretenida leyendo las anécdotas de mi rumiante amiga. ¿Será posible que una vaca ofrezca en su figura una increíble cantidad de posibilidades lúdicas y literarias? Hay músicos, caricaturistas, animadores y escritores que encuentran cierto misterio en la pasividad de estos animales. Aun cuando lo hagan en tono de chiste, la vaca parece ser de los primeros seres en contacto con civilizaciones extraterrestres, como si supiera algo que al humano se le escapa. Las vacas entienden. Observaré a la vaca intensamente; puede que su vida esconda algo.
Día 7.
Llueve y la pobre vaca sigue rumiando el pasto. ¿Por qué no busca resguardo? Imposible: los dueños del terreno no tienen un establo donde meterla y simplemente la dejan vagar libremente, incluso en días de lluvia. La pobre vaca se moja y solo sabe mugirle a la tormenta; mugir como respuesta a los días malos que algún dios cruel nos impone. ¿Será que estoy a punto de descubrir algo? La vaca camina descuidadamente por el terreno, a un lado de un pequeño charco acumulado por la lluvia. ¿Las vacas beben? Será mejor que regrese rápidamente a la ventana para seguir anotando mis observaciones.
Día 8.
Me pareció escuchar el balido de unas cabras, pero me asomo a la ventana y solo encuentro a la vaca. ¿Me estoy volviendo loco? ¿La vaca estará tratando de comunicarse conmigo?
Día 9.
Mi esposa me ignoró cuando le platiqué de la vaca y de su mensaje.
Día 12.
Los dueños de la vaca, en una broma cruel, ataron dos cabras a su cuello. Una de las cabras, la más joven (o eso me parece por el tamaño), intenta salir corriendo, pero cuando empieza a trotar, la vaca afianza la fuerza en sus pezuñas y la cabra idiota solo consigue tensar la cuerda. Todo el día he pensado en ese chiste estúpido: «A esta vaca no se le van las cabras». Sonrío ligeramente, enciendo un cigarrillo y observo cómo la fuerza de ambas cabras se anula porque no entienden que están lidiando con un ser superior: la inercia de un animal indiferente, dios de la paciencia y el descanso. Salen los dueños y me oculto entre las persianas mientras les ofrecen un poco de pienso. Sale un niño moreno con una vara de madera y empieza a picar a las cabras. Su madre lo regaña mientras desgrana una mazorca. Las cabras balan, como si se rieran, y la vaca muge, como si le importara un bledo.
Día 15.
Es de noche. Escucho los mugidos de la vaca, pero cuando me asomo por la ventana está tan oscuro que no puedo verla. Apago las luces. «¿Dónde estás, mi amor?», canturreo, «¿dónde estás escondida que no te veo?». Aplasto el cigarrillo en el cenicero. La vaca canturrea conmigo. Mi esposa toca a la puerta y me pregunta si iré a dormir con ella. Será mejor que lo dejemos para otra ocasión.
Día 23.
A mis amigos ya no les parece divertido que les hable de la vaca. Les ha costado trabajo asimilar la buena nueva. Si tan solo pudieran mirarla como yo lo hago... Mi esposa me escucha con distracción y no entiende. La escritora me dijo que debía salir a vivir y luego me dio unfollow. Perra infeliz, sin dirección ni propósito. No entiende nada. Dijo que la vida era corta y que solo estaba perdiendo mi tiempo. ¿Qué sabe ella? Se pierde de un descubrimiento lleno de dicha. Si supieran que la vaca es el origen de un hilo metafísico que teje la estructura del universo. Sus mugidos son un canturreo que da sentido no solo a mi vida, sino a todas las vidas. Me he sentido mejor desde el día en que la gente que la cuida desapareció a las cabras. Ahora la vaca está sola y me mira a través de la ventana. A mí, únicamente a mí.
Día 24.
Tal vez así debió ser desde un principio. Un mensaje secreto que solo yo puedo entender.
Descubren a hombre teniendo sexo al aire libre con una vaca
- El sujeto declaró que el acto resultaría en la reencarnación de Dios.
- Su esposa los sorprendió desde la ventana.
- Los propietarios del terreno solicitaron la intervención de la policía.
SAN ANDRÉS CHOLULA. DICIEMBRE 1. — Un hombre fue descubierto a las diez de la mañana en el terreno ubicado en la intersección de 14 Oriente y 4 Norte, copulando con uno de los animales del predio. «Apenas se mudó ese hombre a las casas de al lado, empezó a asomarse por la ventana para mirar a Rosita», declaró uno de los dueños. «Parecía amable; nos saludaba todas las mañanas». El propietario, de nombre José Morales, mencionó también que, al descubrir al sujeto desnudo sobre la vaca, vio a la esposa del individuo asomada por la ventana: «Bien espantada, con los ojos abiertos y las manos en la boca, como si quisiera gritar pero no pudiera».
De acuerdo con la policía que realizó la detención, uno de los niños escuchó ruidos extraños por la mañana y salió con los perros a investigar. Los caninos rodearon al sujeto; el niño corrió a avisar a su familia y José Morales salió empuñando un machete por seguridad. «Es que ya nos robaron las cabras una vez y salí a cuidar lo que me quedaba. Y me encuentro a este cabrón cogiéndose a mi vaca. Ahora ¿cómo se lo explico al niño? Dígame».
La redacción intentó entrevistar a la esposa del sujeto, pero la mujer no abrió la puerta.